Dos años de Lobo, con fuerte desgaste popular

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Por Thelma Mejía
IPS via Cambio Politico

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Tegucigalpa, Honduras — El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, cumple este viernes 27 dos años en el poder, salpicado por denuncias de corrupción, una ola criminal sin precedentes y la peor calificación popular desde que comenzó el mandato.

Porfirio Lobo, en el podio de oradores, durante la apertura del año legislativo (Crédito: Presidencia de Honduras).

Una encuesta elaborada por dos instituciones de la católica Compañía de Jesús reveló que los hondureños dan al derechista gobernante, cuando llega a la mitad de su mandato, una calificación de 4,6 puntos sobre 10, frente los 5,11 puntos de hace un año.

“Estamos ante la nota más baja en la gestión del presidente donde el único logro que resaltan los encuestados son los subsidios de 10.000 lempiras (526 dólares), que entrega cada tres meses a los pobres”,

dijo a IPS el sacerdote Ismael Moreno, provincial de los jesuitas en Honduras.

“Por lo demás, Porfirio Lobo sale altamente reprobado”,

puntualizó al comentar los resultados del sondeo realizado por el jesuita Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (Eric) de Honduras y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de la misma orden y con sede en El Salvador.

El suspenso popular

“parece estar vinculado con la percepción de que Lobo no ha resuelto las demandas de la población y ha tenido escasos logros en su administración”,

acotó al señalar que los 1.540 encuestados consideran que el mayor fracaso de Lobo es el fracaso en la lucha contra la inseguridad ciudadana.

Datos oficiales reconocen un repunte de la violencia criminal, con 17 asesinatos diarios en promedio, en un país de 8,4 millones de habitantes.

El sondeo cuyos resultados se conocen ahora se basa en encuestas realizadas durante la segunda quincena de noviembre en 16 de los 18 departamentos de Honduras.

Al problema de la criminalidad, se suma el desempleo y la corrupción.

Lobo admitió el martes 24 que no podrá cumplir su promesa de la campaña electoral de que crearía 100.000 nuevos empleos.

“Apenas unos 10.000 empleos es lo más que podemos generar”,

dijo el presidente.

Lobo hizo el reconocimiento durante la presentación de su segundo informe anual ante el unicameral Congreso legislativo, en la apertura formal del año parlamentario.

En su discurso, Lobo destacó entre sus principales logros el retorno de Honduras a la Organización de Estados Americanos y la reapertura de créditos por parte de los organismos financieros multilaterales.

También consideró entre sus activos la instauración de un gobierno de unidad e integración con las distintas fuerzas políticas y la caída de los niveles de conflictividad social, generados tras el golpe cívico-militar que derrocó al presidente constitucional Manuel Zelaya, en junio de 2009.

Tras la ruptura institucional, Honduras fue aislada del concierto internacional y en particular el interamericano, a donde retornó en junio de 2011.

El presidente aceptó que tampoco ha logrado cumplir la que fue su principal campaña que lo llevó al triunfo en noviembre de 2009, con 56,6 por ciento de los votos. Entonces se comprometió a reconvertir a Honduras en un país seguro.

Pero dos años después los niveles de criminalidad han alcanzado cotas sin precedentes y la policía llamada a enfrentarla está inmersa en escándalos de corrupción, lo que alimenta la impunidad del delito.

De los encuestados por el Eric y la UCA, 67 por ciento opinan que la policía está vinculada al crimen organizado y 72 por ciento dicen sentirse inseguros frente a esa fuerza del orden.

Algo mejor parados salen los militares que han sido sumados al patrullaje de las calles y en los que confían 46 por ciento de los consultados.

Marvin Barahona, historiador y analista, dijo a IPS que el gobierno de Lobo vive una crisis heredada con diversos rostros, algunos de los cuales

“ni siquiera ha intentado mejorar, como es la seguridad”.

Otra de las caras negativas, agregó, es la corrupción. Recordó que funcionarios del gobierno han sido implicados en contratos amañados de energía eléctrica, importación de granos básicos, compras sin licitación y otras irregularidades.

Como resultado, Honduras es uno de los países con mayor percepción de corrupto en América Latina, según índices de transparencia internacionales.

“Detrás de todo ello está en la impunidad, y se evidencia un divorcio entre el gobierno y la ciudadanía ante la falta de soluciones a los problemas”, afirmó Barahona.

El sondeo desnuda también un creciente desencanto con la elite política y la institucionalidad, debido a que Lobo

“no ha podido generar consensos mínimos de confianza”, acotó.

Al llegar a la mitad de su mandato,

“el margen de maniobra del presidente no es mucho y deberá enfrentar un mayor desgaste cuando arranquen en mayo las campañas políticas primarias para buscar los candidatos a sucederle en los comicios generales del próximo año”,

advirtió el historiador y analista.

En Honduras tradicionalmente los presidentes tienen dos años efectivos para gobernar. En el tercero el activismo político de las campañas preelectorales desgasta a la administración, porque la mayoría de los aspirantes son funcionarios del Ejecutivo y diputados activos, que buscan seguir en el poder el siguiente cuatrienio.

Los hondureños acudirán en noviembre de este año a escoger los candidatos presidenciales que se disputarán los comicios generales de un año después, cuando se elegirá al presidente, diputados naciones y miembros de los poderes locales.

Desde hace más de un siglo, el poder de Honduras se lo han repartido el Partido Liberal, en la oposición y al cual pertenecía Zelaya, y el Partido Nacional, en el poder. Ambos situados en la derecha política.

El expresidente Zelaya, quien retornó a mediados de 2011 al país, optó por irse del liberalismo y construir una nueva fuerza política de izquierda, denominada Libertad y Refundación (Libre), en proceso de registro ante el poder electoral.

Libre cuenta con una preferencia de 2,8 por ciento del electorado, según la encuesta del Eric y la UCA, que da los partidos Liberal y Nacional la preferencia electoral, aunque sin llegar a sumar 60 por ciento de la intención de voto.

En Honduras existen cinco partidos políticos y tres más se estrenarían en el próximo proceso. De las nuevas fuerzas, dos son de izquierda y otra de derecha y encabezada por militares retirados.

Para el sociólogo Eugenio Sosa, este ambiente preelectoral

“acelerará la caída permanente de Lobo, quien solo puede revertir un poco su imagen si le entra de lleno al tema de la corrupción policial y la inseguridad”.

“De lo contrario, será el gobernante peor evaluado de los últimos tiempos”, pronosticó.

 

Fuente: IPS via Cambio Politico

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